Los vuelos: Quito y Guayaquil, siempre de mañana
Todos los vuelos comerciales a Galápagos salen de Quito (UIO) o Guayaquil (GYE); los de Quito casi siempre hacen escala en Guayaquil. Desde Guayaquil el tramo sobre el Pacífico toma alrededor de dos horas.
Aterrizas en uno de dos aeropuertos: Baltra (GPS), la puerta hacia Santa Cruz — la isla más conectada — o San Cristóbal (SCY), la capital administrativa. Si tu crucero o tour empieza en Santa Cruz, quieres Baltra; si no tienes plan fijo, cualquiera funciona y hay lanchas entre islas.
Las salidas se concentran en la mañana. Si conectas desde un vuelo internacional que llega de noche, lo estándar es dormir en Quito o Guayaquil y saltar a las islas al día siguiente.
El ritual del aeropuerto: TCT e inspección
Antes de facturar necesitas la Tarjeta de Control de Tránsito (TCT), que se tramita en un mostrador propio en el aeropuerto de salida. Cuesta alrededor de 20 dólares y sin ella no te dejan hacer check-in — llega con al menos una hora extra sobre lo habitual.
Tu equipaje pasa por la inspección de bioseguridad: Galápagos protege su ecosistema con reglas serias sobre lo que entra. Nada de frutas, semillas ni productos frescos. El precinto que ponen a tu maleta es normal, no un error.
La tarifa del Parque Nacional (la parte que sorprende)
Al aterrizar en las islas se paga la entrada al Parque Nacional Galápagos, en efectivo. Desde 2024 la tarifa para la mayoría de los visitantes extranjeros adultos es de 200 dólares (los niños y los residentes de Ecuador y de países de la Comunidad Andina y Mercosur pagan tarifas menores).
Es la parte del viaje que más presupuestos rompe por desconocimiento, así que dilo en voz alta al planear: el costo real de llegar es vuelo + TCT + entrada al parque. Aún así, pocas veces 200 dólares compran algo tan irrepetible.
¿Cuándo ir?
Galápagos no tiene una mala temporada — tiene dos personalidades. De diciembre a mayo el mar está más cálido y calmo y el paisaje verdea; de junio a noviembre la corriente de Humboldt enfría el agua y trae el gran espectáculo de fauna marina, con cielos más grises.
Para buceo, los meses fríos son los famosos. Para primera visita y snorkel tranquilo, los cálidos. Para precios de vuelo, los valles entre temporadas suelen ser más amables — compara tus fechas y deja que los números decidan.