Solo se llega volando (y eso es buena noticia)
No existe ferri comercial desde el continente: los cerca de 700 kilómetros de mar abierto se cruzan en avión, en unas dos horas desde Bogotá y algo menos desde Medellín o Cali. Varias aerolíneas — incluidas las de bajo costo — compiten en estas rutas todos los días.
Esa competencia es la clave del precio: las rutas a San Andrés viven guerras de tarifas fuera de temporada alta. Enero después de Reyes, febrero, y los meses "verdes" de septiembre y octubre suelen dar los mejores números.
La tarjeta de turismo: el costo que casi nadie suma
Todo visitante no residente debe comprar la Tarjeta de Turismo de San Andrés antes de abordar — se adquiere en el aeropuerto de salida, en el mostrador señalizado, y te la exigen en la puerta de embarque. El valor ronda los 137.000 pesos colombianos y se ajusta periódicamente.
Los niños pequeños y ciertos casos puntuales están exentos, y el trámite toma minutos — pero descubrirlo en la fila de embarque, con el tiempo justo, es la manera clásica de empezar mal las vacaciones. Súmala al presupuesto desde el día uno.
Cuándo ir y cuándo comprar
El clima es caribeño y estable: calor todo el año, con más lluvia de septiembre a noviembre. La temporada alta colombiana — diciembre-enero, Semana Santa y las vacaciones de mitad de año — multiplica tarifas y ocupación.
Para tarifas bajas, compra con 4 a 8 semanas de anticipación en temporada baja, y con más margen si tus fechas son festivas. Y como la ruta la vuelan varias aerolíneas, comparar de verdad — no revisar una sola app — es donde aparece el ahorro.
Bonus: la isla se recorre sola
Una vez allí, el presupuesto respira: la vuelta a la isla en mototaxi o carrito de golf es el plan clásico, los cayos se visitan en lanchas compartidas y buena parte del encanto — Hoyo Soplador, la piscinita, Johnny Cay a lo lejos — cuesta poco o nada.
Si el plan es bucear, San Andrés es de los lugares más accesibles del Caribe para certificarse: agua tibia, visibilidad generosa y escuelas compitiendo en precio.