Lo que encontramos midiendo una ruta real
Tomamos una búsqueda cualquiera de ida y vuelta —Los Ángeles a Palma de Mallorca, dos semanas de viaje— y miramos los 300 resultados uno por uno, comparando la duración de la ida contra la de la vuelta.
236 de esos 300 viajes tenían una diferencia de tres horas o más entre un tramo y el otro. No tres horas: en los casos extremos, la ida duraba 16 horas y media y la vuelta 33 horas y 55 minutos. El mismo viaje, el mismo precio en pantalla, y un día entero de diferencia escondido en el tramo que nadie mira.
Y aquí está lo que de verdad importa: los seis resultados más baratos compartían exactamente la misma ida. Lo único que los diferenciaba era la vuelta. Ordenados por precio, se veían como seis vuelos distintos; en realidad eran una sola ida con seis regresos muy distintos pegados detrás.
La vuelta buena muchas veces no cuesta más
La intuición dice que el regreso cómodo se paga. En esa búsqueda pasaba lo contrario: entre las ocho vueltas disponibles con la ida más barata, la de 15 horas 55 minutos era también la más barata de todas. Cada alternativa de 27 horas o más costaba entre 145.000 y 197.000 pesos colombianos MÁS.
O sea: el viaje mejor era el viaje más barato, y quien no mirara la vuelta terminaba pagando de más por llegar a casa medio día después.
Esto no es raro. Las aerolíneas arman las combinaciones con el inventario que les sobra, no con el itinerario que tú elegirías, y el orden en que te las muestran no tiene por qué poner la buena arriba.
Cómo elegir sin revisar 300 resultados
La forma corta: elige primero la ida, y recién después mira las vueltas que existen con esa ida. Deja de comparar combinaciones y empieza a comparar decisiones — son dos, no trescientas.
En Volar la búsqueda de ida y vuelta funciona así. Primero ves las idas disponibles, cada una con su duración, sus escalas y desde qué precio sale; cuando eliges una, te mostramos únicamente las vueltas que se venden con ella, con cuánto suma cada una sobre la más barata. Puedes ordenar por precio o por duración en cualquiera de los dos pasos.
Sigue siendo un solo boleto, de un solo vendedor y con una sola compra: no estamos juntando vuelos sueltos, sino mostrándote ordenado lo que la aerolínea ya vendía junto.

Tres señales de que la vuelta te va a arruinar el viaje
La escala nocturna. Una espera de ocho horas o más casi siempre significa dormir en un aeropuerto, y en la vuelta duele el doble porque llegas a trabajar al día siguiente.
El cambio de aeropuerto. Si el itinerario te hace llegar a una terminal y salir de otra, ese traslado es tuyo: cuesta dinero, tiempo y un margen de error que nadie te garantiza.
Volver a facturar el equipaje. Cuando el boleto no protege la conexión, tienes que recoger las maletas, pasar migración y volver a entregarlas. Es la diferencia entre una escala y dos viajes pegados.
Y la pregunta que casi nadie se hace
A veces conviene no comprar un boleto de ida y vuelta, sino dos boletos de solo ida —incluso en aerolíneas distintas—. En rutas cortas y con aerolíneas de bajo costo puede salir más barato; en rutas largas suele salir mucho peor.
Medido el mismo día que el resto de este artículo: Los Ángeles–Palma sale 26,7% más caro comprando dos boletos, Bogotá–Cancún 1,4% más caro, y Bogotá–Medellín 2,5% más barato. No hay una regla; hay que compararlo cada vez.
Si quieres ver esa comparación para tu ruta, con precios en vivo y con la letra chica explicada, la tenemos en una página aparte.